
Así nos llamaron a las Diputadas del PAN la ocasión que “rescatamos” la tribuna de manos del PT. No estoy muy segura que seamos “adelitas” en la concepción revolucionaria de la palabra, pero sí puedo decir que somos entronas, aguerridas, trabajadoras, a veces un poco aceleradas, pero realmente comprometidas y enamoradas de lo que hacemos y de nuestro país.
Y hoy, en el marco del Día Internacional de la Mujer; quiero compartir con ustedes algunos perfiles humanos de las mujeres que conformamos al Grupo Parlamentario del PAN:
Debo empezar por decir que somos el grupo, que en proporción, tiene más mujeres. Que fuimos las primeras en estar en desacuerdo en que las “juanitas” les cedieran sus curules a sus suplentes hombres, que estamos encabezadas por una mujer que es ejemplo de serenidad, firmeza, fortaleza y valentía... pero que además es esposa y madre.
En el grupo hay de todo: casadas, solteras, viudas, mamás, abuelas, profesionistas diversas, jóvenes, no tan jóvenes, enojonas, risueñas, prudentes, grillas,” incendiarias” etc… pero todas finalmente mujeres.
Pero además, quiero decir que entre nosotras hay mamás de pequeños con capacidades diferentes; tenemos compañeras que han luchado por conservar su matrimonio, mujeres que han padecido maltrato y que se han sobrepuesto a la adversidad con tal de sacar adelante a sus hijos. Hay quienes ya son abuelas y que con ese amor especial que es propio de ellas, luchan como guerreras a favor de la defensa de la vida y de la familia. Hay quienes han llegado a las previas, con ojeras y cansadas, pero siempre puntuales, por que alguno de sus hijos estuvo enfermo o en el hospital el día anterior. Mujeres que en su momento fueron impulsoras de la carrera política de su pareja y ahora buscan afianzar la propia. Tenemos quienes han hecho centro de su actuar la defensa de aquellos que sufren abuso, quienes tienen un compromiso de vida con los pueblos indígenas, con los discapacitados, con los migrantes; quienes luchan por la equidad de género, por el medio ambiente, por los derechos humanos, por las víctimas de feminicidios, por la participación de la sociedad, etc.
Reconozco con tristeza que aún estamos sujetas a cuotas de género y que nos desempeñamos en un mundo mayoritariamente masculino, donde poco a poco hemos ido logrando espacios a fuerza de trabajo y de compromiso.
Estas somos nosotras: las que nos salimos de reuniones por que nos llaman los hijos, las que dejamos a nuestras familias en nuestros estados para venir a trabajar, o si tenemos la fortuna de vivir cerca, regresamos por la noche, muchas veces agotadas, a revisar tareas y abrazar a los hijos y al esposo. Pero también somos las que no faltamos a comisiones y a consejos, las que somos más puntuales, las que estamos dispuestas a todo, las que se quedan firmes en medio de un típico “agandalle” del PT a la Tribuna, las que apoyamos en las negociaciones… o a veces simplemente tenemos la capacidad de escuchar a nuestros compañeros cuando tienen un problema.
En estos meses que he tenido la oportunidad de pertenecer a esta Legislatura he ido conociendo a cada una de mis compañeras. Para mí muchas de ellas han sido gran ejemplo de vida, de tenacidad, de compromiso, de amor a Dios y a su familia. A muchas las considero ya amigas entrañables y espero lograr lo mismo con las otras.
Estoy segura que en este mundo hay miles de mujeres maravillosas… pero hoy quiero rendir un tributo lleno de cariño y de orgullo a las 46 mujeres con las que comparto vocación, trabajo, y deseo de hacer de este país, un país mas “femenino”: con más equidad, con más justicia, pero sobre todo, mucho más sensible a las necesidades de todos.